El cuerpo no tiene secretos
Revista Noticias, 18 de febrero de 2006
El boom de los aparatos que "miran" debajo de la piel y detectan las enfermedades en 15 segundos.
Dicen que cuando probaron el equipo pro primera vez, uno de los médicos del Servicio de Diagnóstico por imágenes del Sanatorio Otamendi se quedó paralizado. "Esto no es una tomografía: es una nueva ciencia", balbuceó.
Desde fines de noviembre, el sanatorio porteño se sumó a la ola de la radiología high-tech. Su flamante
tomógrafo computado "multislice", de 40 líneas de detectores, toma imágenes de distintas regiones del cuerpo con
una velocidad, precisión y definición sorprendentes. Tras poco segundos de exposición, permite visualizar las
fracturas de cráneo de un paciente traumatizado, un tumor incipiente de dos milímetros en la cabeza del páncreas
o coronarias cuyos depósitos de grasa corren riesgo de estallidos.
"Hay una explosión mundial de nuevos métodos de diagnóstico", celebra Ricardo García Mónaco,
presidente de la Sociedad Argentina de Radiología. "El cambio llegó más rápido de lo que hubiéramos
imaginado". También a la Argentina. El mercado local de equipos de diagnóstico alcanzó durante el 2005 los
65 millones de dólares, y fuentes de la industria pronostican un incremento del 20 por ciento para este año.
Corazón. La última generación de equipos diagnósticos permite, en un solo estudio, conseguir un nivel
de información que antes sólo se podía obtener con procedimientos invasivos o estudios múltiples.
Algunos centros las promocionan en forma directa a personas que, sin tener síntomas, quieren saber qué tal andan
las csoas por debajo de la piel. En los Estados Unidos, hay servicios exprés de "total body scanning" (escaneo total del
cuerpo) que se ofrecen en centros de compras, spas o institutos de belleza.
La tomografía multislice puede hacerse en 15 minutos. El paciente se acuesta y la camilla se mueve dentro de un gran tubo
que gira mientras emite rayos X desde distintos ángulos. En los exámenes cardíacos, por ejemplo, la
radiación se prolonga durante 7 a 25 segundos. Un software se encarga luego de reconstruir las "rodajas" ultrafinas del
cuerpo o los distintos órganos y tejidos en 3D.
Aunque se puede usar para todo el organismo, uno de los puntos fuertes de la tomografía multislice es el estudio de las
arterias coronarias. "Es ideal para el diagnóstico de enfermedades coronarias en pacientes vírgenes de tratamiento,
porque evita la necesidad de una angiografía convencional o cateterismo", afirma el cardiólogo Alfredo Rodríguez,
jefe de Hemodinamia del Otamendi. La angiografía coronaria se considera un método seguro, pero puede dañar
la pared del vaso o producir coágulos o sangrados en el sitio de inserción del catéter.
"El método encajaría para pacientes con riesgo cardíaco intermedio o que no tienen síntomas y se quieren
hacer un screening (monitoreo preventivo)", precisa Marina Ulla, médica del Servicio de Resonancia y Tomografía de
Diagnóstico Maipú, que cuenta con otro tomógrafo multislice de 16 detectores.
En las pantallas de sus computadoras, los médicos pueden observar no sólo el grado de obstrucción de las
coronarias -como ofrece la angiografía- sino también la característica de las placas, que son los depósitos
de materia grasa en la pared de las arterias. Por ejemplo: se puede saber si las placas son blandas o vulnerables, y por lo tanto
si tienen mayor pelibro de desmoronarlse y formar un coágulo, o si están estabilizadas como la cotización
del dolar.
Los cardiológos aseguran que el análisis de esa información ayuda a discriminar mejor los pacientes que se
beneficiarían con una angioplastía de aquellos tratables con medicación. "Se ven muchas más cosas",
se entusiasman Rodríguez y sus colegas Elina Degrossi, Gastón Rodríguez Granillo, Miguel Rosales e Inés
Durbano, del Otamendi.
El costo del estudio ronda los 1.800 a los 2.000 pesos. Al menos otros cuatro centros médicos del país esperan
incorporar equipos similares (de 64 detectores) en los próximos meses, incluidos el Hospital Italiano de Buenos Aires
y la Fundación Favaloro.
Holístico. Con la apliación del software adecuado, el tomógrafo multislice también se puede usar para
realizar "colonoscopías virtuales", esto es, sin necesidad de introducir un catéter. Los médicos bombean el
dióxido de carbono por el recto del paciente para expandir el colon y en pocos segundos toman imágenes con el
tomógrafo.
Patricia Carrascosa y si equipo de Diagnóstico Maipú, pioneros del método en el país, señalaron
en el último Congreso Argentino de Radiología que la técnica tiene "buena certeza diagnóstica" para
la detección de pólipos y otras lesiones elevadas del colon. Pero cuando aparecen anomalías, hay que recurrir
a una colonoscopía convencional para confirmarlas o extirparlas.
Por su parte, en Investigaciones Médicas Centros de Diagnóstico, en Buenos Aires, desde septiembre pasado ofrecen
el primer aparato del país que realiza resonancias magnéticas panorámicas de cuerpo entero. "En 15 minutos
, el paciente se hace una sola resonancia que equivale a siete: de la cabeza, del cuello, del tórax, de la columna completa,
de los miembros y de sus respectivas articulaciones", asegura el director médico Alejandro Beresñak.
"Encaja bien con la filosofía holística, que no ve al paciente como la suma de sus órganos sino como una
totalidad", agrega, reflexivo.
A diferencia de las tomografías, las resonancias magnéticas no exponen al paciente a radiaciones. A veces se inyecta
un líquido de contraste para ver las arterias. Según Beresñak, el método es ideal para controlar la
evolución de pacientes con cáncer, para explorar la arteriosclerosis en todo el árbol vascular o para un
screening high-tech en pacientes sin síntomas que quieran conocer el estado de sus órganos. El estudio cuesta 2.000
pesos y el informe completo con las imágenes se entrega en 72 horas.
Futuro. Otro método que todavía no existe en el país, pero que llegaría dentro de los próximos
dos años, es el PET-CT. Combina en un solo estudio una tomografía computada, para ver la anatomía de los
órganos, con otra técnica, el PET, que mide la actividad metabólica de sus células. Es inmejorable
para la detección precoz del cáncer.
Pero detectar es sólo el comienzo, García Mónaco opina que las nuevas técnicas diagnósticas
plantean el desafío de investigar y consensuar los tratamientos que resulten más adecuados frente a los hallazgos.
"Las máquinas ofrecen mucha información, pero debe ser manejada con equilibrio, honestidad y criterio",
señala el profesor de Radiología de la UBA y jefe de Diagnóstico por Imágenes del Hospital Italiano.
"La tecnología tiene que estar en las manos apropiadas. Para aprovechar bien una Ferrari, hay que ser piloto de Fórmula
Uno".
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